Cómo saber si una pieza de pescado está en buen estado

Cómo saber si una pieza de pescado está en buen estado

El salmón encabeza la lista de los pescados azules, siendo una alternativa deliciosa y muy nutritiva. Lleno de importantes beneficios para nuestra salud, es una excelente fuente de ácidos grasos Omega 3 y aceites esenciales, sin embargo, para obtener lo mejor de él es importante consumirlo fresco.

¿Estás dudando si esa pieza de pescado está o no en buen estado? Te lo explicamos en simples pasos:


1. Una de las formas más rápidas para saber si el salmón está malo es evaluar su apariencia. Una pieza de salmón fresco debe tener un color intenso naranja o rosado, que bajo ninguna circunstancia debe ser pálido u opaco, si este es el caso su frescura ya no es la misma, por lo que no conviene ingerirlo.


2. Otra cualidad presente cuando el salmón está malo son las manchas oscuras o blancas en su carne. Nuevamente el color del salmón debe ser, además de intenso, uniforme. Cuando a lo largo de la pieza encontramos varias zonas manchadas, lo mejor es no consumirlo.

3. Las líneas blancas típicamente presentes en el salmón son las que ayudan a mantener la firmeza de la pieza cuando se encuentra fresca. Sin embargo, a medida que los días van pasando y el alimento se va descomponiendo, estas líneas van perdiendo sus propiedades separándose poco a poco. Si al tomar el salmón crudo notas que no se encuentra firme y que la carne luce separada, como si estuviera rota, el alimento ya no es apto para tu consumo.

4. Además, no podemos dejar pasar una de las señales más obvias de que el salmón está malo: su olor. Nunca debe ser intenso, desagradable o fétido, sino que tiene que ser un ligero olor a pescado. Si esa pieza de salmón que estás dispuesto a cocinar huele muy fuerte, lo mejor es deshacerte de ella y evitar así posibles intoxicaciones alimentarias.

5. En el caso de que hayas adquirido un salmón completo que aún conserve la cabeza, los ojos son un buen identificador para garantizar su frescura. Los mismos deben ser brillantes, con una pupila adecuadamente oscura, estar salientes y no hundidos en la cavidad ocular y, sobre todo, ser transparentes, sin ningún tipo de mancha. Si no reúnen estas condiciones, es probable que el salmón no esté fresco.

6. Una vez que te has asegurado que tu salmón está en buen estado, entonces podrás proceder a prepararlo.

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